Murió Havka Folman.
Havka Folman Raban era la última de las chicas correo que quedaba aún con vida. Falleció el 9 de enero de este año 2014.
Tuve la oportunidad de conocerla en la visita a Lohamei Haghetaot durante el curso de Yad Vashem hace algunos años, y su historia me impactó tanto que compré su libro “They are still with me” –Ellos están aún conmigo. La fuerte impresión se transformó en admiración, una vez leída.
Havka era muy joven cuando comenzó la guerra y cuando ella, su familia y otros muchos fueron trasladados al ghetto de Varsovia. Siguiendo el ejemplo de sus hermanos mayores se integró al movimiento Dror, y pasó a vivir en su Kibbutz dentro del ghetto, en la casa del 34 de la calle Dzielna. A los 16 años participó de los cursos de formación del movimiento juvenil, quedando sumamente impresionada por las clases de excelentes profesores –entre ellos el poeta Yitzhak Katzenelson- y por la magia generada por las condiciones conspirativas en que las clases se daban.
Tanto, que muy pronto tomó un papel más activo dentro del movimiento. Con documentos falsos servía de enlace entre las distintas “filiales” del movimiento en los distintos lugares de Polonia, incluso fuera del generalgouverment. “Debe recordarse que la mayor parte de la información que llevaba era sobre la situación de los judíos, de las deportaciones, de los asesinatos. Encontraban consuelo en mis reportes sobre lo que acontecía en el movimiento…” ¿Qué traes? ¿Cómo usamos el material que trajiste? ¿Cómo está éste o aquel miembro del movimiento? ¿Cuándo vendrás de nuevo?’”(1). Pero esta situación no era sólo personal. Como miembro de un colectivo, Havka rememora a muchos de sus integrantes: Tema Schneiderman, Zivia Lubetkin, Yitzhak Zuckerman, Frumka y Chancia Plotnicki, Laban, Tuvia Bozykowski… Para muestra basta un botón.
Cuando escuché su testimonio, donde expresaba que ellos sabían desde el principio lo que estaba pasando, sabían de Treblinka, de las chimeneas,…, le pregunté cuándo habían trasladado esa información al resto de la población del ghetto. “Era mucha responsabilidad tener toda esa información. Íbamos a aterrorizar a todos. La difundimos cuando no hubo más remedio”.
Un día, en una misión en Cracovia en compañía de Zuckerman para conversar con Laban, es detenida por la Gestapo junto a un grupo de jóvenes de diferentes movimientos juveniles. A pesar de las torturas sufridas en el cuartel de las Gestapo de la calle Pomorska, Havka se atiene a la historia que figura en sus documentos falsificados. “Al final del interrogatorio escribieron algunos detalles: Yo era polaca, pero había ayudado a los bandidos judíos en actos de sabotaje. Como no habían logrado obtener pruebas de que yo era judía, firmé el documento. Viéndome con autoconfianza y espontanea firmé “Emma Marciniak”” (2).
Fue trasladada a Birkenau, donde se le tatuó el número 32291. Muchos años después, acompañando un grupo de jóvenes en 1997, una guía del Museo de Auschwitz buscando en los archivos encontró sus fotos de frente y de perfil con el siguiente texto: Emma Marciniak: Prisionera política trasladada de la prisión de Cracovia el 27 de enero de 1943… Temblando, me focalicé en la foto de mí misma: dieciocho años y medio, cabeza afeitada, expresión de susto, vestida a rayas. En ese momento fue como si pudiera sentir de nuevo el traje sobre mi piel. En seguida noté cuánto se parece a mí mi nieta Goni. ¡Qué asociación!”(3).
Después de la liberación, retomó el contacto con el movimiento Dror. Se enteró por Zivia que su madre había sobrevivido. Se traslada entonces a Lodz, donde su madre se encontraba. Yitzhak con quien había ido a Cracovia y quien la lleva con su madre toma la mano de Havka y le dice con voz quebrada a la temblorosa madre: “Te estoy devolviendo la hija que me llevé conmigo a Cracovia” (4). Tras trabajar por un tiempo como referente ideológico del Dror en Cracovia se muda a Israel donde respondiendo al llamado de sus amigos Zivia e Yitzhak vive con ellos en el Kibbutz Lohamei Haghetaot. Allí concluye su vida.
Havka había sido una joven valiente, que incluso en las peores condiciones mantiene los valores en los que creía. Si bien tuvo su vida puede ser tomada como ejemplo, no tomó ese lugar de cuadro de primera línea mientras sus dirigentes, y amigos, estuvieron en condiciones de hacerlo. Al faltar ellos, dedicó su vida a relatar lo que le había acontecido. Pero no estaba sola, todos y cada uno de sus compañeros estaban con ella. Y a todos ellos dedicó su libro.
Referencias
1 Folman, Havka “They are still with me”, The ghetto Fighters´Museum, pg 71.
2 Folman, Havka “They are still with me”, The ghetto Fighters´Museum, pg 150
3 Folman, Havka “They are still with me”, The ghetto Fighters´Museum, pg 14-15
4 Folman, Havka “They are still with me”, The ghetto Fighters´Museum, pg 213
*Integrante del Centro Recordatorio del Holocausto y de FENAPES (Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria)
La última de las cashariot
27/Ene/2014
Por Ana Resbani*, en exclusiva-gentileza para el CCIU